Yoga para la Creatividad

Empecemos por definir, ¿Qué es la creatividad?

Siéntate cómodamente y cierra los ojos en modo meditación. Imagina al interior muy profundo una chispita de luz constante y en armonía. Esa chispita es la que nos permite ser creativos y tener suficiente luz para conectarnos con nuestra intuición. Si hay poca luz no podemos ver y si hay mucha luz nos encandelillamos.

Sigue respirando y pregúntate, ¿para ti qué es la creatividad? 

Nuestra chispita creativa necesita un espacio amplio de silencio para dejar que su luz brille en armonía. El silencio nos permite escuchar nuestra voz intuitiva y alimentar la luz. La creatividad es esa luz que vence nuestras oscuridades y miedos; el miedo a ser, crear y evolucionar.

La chispita enciende nuestra creatividad en los momentos en que la necesitamos y nos hace vivir en el momento presente. Cuando nos sentimos creativos vivimos intensamente el presente viendo la infinidad de posibilidades a nuestro alrededor. Sentimos amor profundo por la vida misma y la de todo lo que nos rodea.

Sentirnos creativos es sentirnos felices y poderosos; libres de ser y expresar la pureza de lo que somos.

¿Cómo alimentarla a través del Yoga?

La ciencia del Yoga es una gran herramienta que nos ayuda a liberarnos y a cuidar nuestra chispita todos los días. Primero empezamos por lo físico, en donde debemos eliminar los bloqueos y silenciar la mente. Desde lo físico las asanas nos ayudan a dar forma a nuestra realidad, a encontrar nuestro equilibrio y a liberar la energía Shakti, nuestro potencial creativo.

A través de la práctica de yoga podemos despertar nuestro “niño interior”. Ese artista dispuesto a soñar y mantener la sensación de estar completamente presente, despierto y vivo.

A medida que avanzamos en la práctica, nos vamos encontrando la claridad necesaria para observar el estado de nuestra chispita e ir a los lugares más profundos de nuestro ser.

La expresión artística puede ser muy gratificante, pero el acceso a la creatividad no siempre es fácil. La creatividad se reproduce de forma natural en estados de calma e inspiración, que pueden ser difíciles de lograr cuando caemos en la monotonía de la rutina, las preocupaciones diarias y pensamientos dispersos.

El Yoga nos ayuda a canalizar el flujo energético de creación intuitiva. La práctica nos enseña a ser menos intelectuales y más espontáneos.

Una vez que llegamos a la expresión creativa, el Yoga nos ayuda a mantenerla y a transformar la creación artística en una práctica espiritual. De esta manera, nuestra creatividad se dirige hacia un propósito más elevado: nos ofrece la oportunidad de conectarnos más profundamente con la fuerza creativa universal que reside en todo. Aprendemos a observar, aceptar, y respetar el flujo de la vida.

La evolución creativa es aquella en la que exponemos nuestras almas por un bien universal. Esto es un aspecto muy difícil de manejar porque muchas veces nos confundimos y creamos vacíos, miedos y juicios en nuestro propio ser.

A través de nuestra práctica, comenzamos a alimentar el desapego y la simplicidad de la vida. Comenzamos a ver las inmensas posibilidades de cada situación, comenzamos a crear cosas extraordinarias fuera de lo ordinario, empezamos a ver grandes cosas de lo insignificante, somos capaces de sorprendernos por las pequeñas cosas y encontrar la belleza en todo.

El Yoga nos permite descubrir algo nuevo y diferente de nuestras vidas todos los días. Aquí es donde empezamos a ser curiosos, a amarnos, a sentir una chispa constante de felicidad en nosotros y a contagiar a los demás.

Como el yoga, la creatividad es la unión de los aspectos personales y transpersonales, conocidos y desconocidos, conscientes e inconscientes, yin y yang que deben convertirse en uno para producir una tercera esencia creativa.

Piensa cómo lograr hacer de tus días cada uno distinto. ¿Cómo volver nuestra rutina llena de pequeñas acciones creativas? La manera como nos despertamos, nos bañamos, nos arreglamos, desayunamos, nos transportamos, trabajamos, almorzamos,…todas las acciones de nuestro día a día.

Inspírate de cualquier método artístico, meditar, escribir, dibujar, bailar, escuchar/componer música, cantar, bordar, pintar, caminar, cocinar, limpiar, reciclar, leer, aprender otros idiomas, sembrar, hacer esculturas; las posibilidades son infinitas y todas son una forma de yoga si se hacen con conciencia. Tu eres el guía de tu propia evolución creativa.

¡Todos somos creativos por naturaleza!
¿Y tú cómo alimentas tu creatividad?

Un artículo escrito por Carolina Daza & Michaela Stapleton

Fotos: Manuela Garcés, @LuzNaturalFotos

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